El barrio Golf de Punta del Este: La apuesta que los grandes inversores ya hicieron
Por Adriana Duque.
Real Estate Advisor
Uruguay Sotheby's International Realty
Llevo trece años viviendo en Uruguay y trabajando en el sector inmobiliario de Punta del Este. En todo ese tiempo, he visto ciclos, he visto auges y he visto frenazos. Pero lo que está ocurriendo hoy en el barrio Golf no tiene precedente en mi experiencia profesional ni en la historia reciente del mercado esteño.
El Golf siempre fue una dirección codiciada. Sus calles arboladas, la proximidad al Cantegril Country Club y una arquitectura de autor que pocos barrios del país pueden igualar lo convirtieron, desde hace décadas, en el destino preferido de quienes buscaban una segunda residencia de lujo o decidían instalarse definitivamente en Uruguay. Sin embargo, durante años, una sola variable frenaba operaciones, inhibía capitales y generaba dudas en inversores que de otro modo habrían apostado sin dudar: el asentamiento Kennedy.
Lo sé porque a mí me pasó.
Hace aproximadamente 5 años, mi esposo y yo estuvimos a punto de comprar una casa hermosa, ubicada justo sobre la cancha de golf, a un precio que en ese momento era una oportunidad excepcional. Todo indicaba que era el momento de entrar. Pero no lo hicimos. El Kennedy nos frenó. El temor a la inseguridad, a la incertidumbre que generaba la presencia del asentamiento, pesó más que la lógica del mercado. Decidimos esperar.
Fue uno de los errores más costosos de mi vida profesional y personal. Esa casa hoy vale varias veces más de lo que costaba en ese entonces, y lo supe porque recientemente se vendió en una cifra que cuadruplica el valor de aquella época. Y esa diferencia no es un número abstracto: es la representación exacta de lo que significa dudar cuando el mercado está enviando señales claras.
Lo cuento porque no quiero que eso le pase a quienes hoy están mirando el Golf con interés. Porque la ventana existe, está abierta, pero no lo estará para siempre. Y quien espere a que los valores reflejen plenamente el potencial de la zona, llegará tarde.
En mis conversaciones con clientes durante todos estos años, el Kennedy aparecía una y otra vez como el obstáculo. Era el elefante en la habitación del barrio más exclusivo de Punta del Este. Hoy, ese obstáculo dejó de existir. Y lo que vino después está redefiniendo el mercado inmobiliario.
El antes y el después: la reubicación que lo cambió todo
El Kennedy nació en 1961, al mismo tiempo que se construían las canchas de golf del Cantegril. Durante más de seis décadas, 530 familias habitaron ese asentamiento en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin saneamiento ni conexión regular al agua potable, en un predio que contrastaba dramáticamente con su entorno inmediato.
El 21 de octubre de 2024, con la presencia del presidente Luis Lacalle Pou y el intendente de Maldonado, Enrique Antía, fue demolida la última casa. El Ejército Nacional participó activamente en el proceso: aproximadamente 300 mudanzas y más de 9.000 horas de trabajo acumuladas. El realojo, financiado con 55 millones de dólares a través del CAF y el Banco de la República Oriental del Uruguay, fue catalogado por la Intendencia como el mayor realojo de asentamientos realizado en la historia del país.
Las familias fueron reubicadas en un nuevo barrio a dos kilómetros del predio original, con agua potable, saneamiento, energía eléctrica, escuela de tiempo completo y policlínica. Un cierre digno para una historia larga y compleja.
Los terrenos que ocupaba el Kennedy, estratégicamente ubicados junto a las canchas de golf y a pasos del Centro de Convenciones de Punta del Este, fueron autorizados por la Junta Departamental para salir a licitación. Suelo premium en una de las direcciones más exclusivas de Sudamérica, disponible por primera vez en más de seis décadas.
Los proyectos que confirman el momento
El mercado no esperó. Antes incluso de que cayera la última pared del Kennedy, los grandes capitales ya estaban mirando la zona.
El proyecto más emblemático es el Cipriani Ocean Resort, Residences & Casino, en construcción sobre el predio del histórico Hotel San Rafael. Con una inversión estimada en 600 millones de dólares —la mayor en la historia de Punta del Este— el desarrollo contempla tres torres residenciales de entre 30 y 60 pisos, proyectadas para convertirse en algunas de las más altas de Sudamérica. El diseño es del prestigioso arquitecto uruguayo Rafael Viñoly. Un casino, centro de convenciones, spa, club de playa y restaurantes completan un complejo sin precedentes en la región. Los números hablan solos: uno de los tres penthouses fue vendido a un comprador europeo por 17,1 millones de dólares, y el 40% de las unidades de la primera torre fue colocado antes de que comenzara su construcción física en marzo de 2026.
A pocos metros, Aura refuerza el nuevo perfil de la zona: un exclusivo desarrollo de barrio privado sobre 27 hectáreas colindantes con las canchas del Club Cantegril, con 151 lotes desde los 1.000 metros cuadrados, infraestructura subterránea, calles de adoquines y un entorno natural de bosques y lagunas que es, en sí mismo, un argumento de venta.
Dos proyectos de escala internacional, en el mismo corredor, al mismo tiempo. Eso no ocurre por casualidad.
Los números que no mienten
El metro cuadrado frente al mar en Punta del Este ya oscila entre los 4.000 y los 6.000 dólares en desarrollos estándar de primera línea. En proyectos de superlujo, ese valor trepa hasta los 11.000 dólares por metro cuadrado. Sin embargo, en el barrio Golf los precios aún son comparativamente bajos respecto al resto de la zona. Esa brecha es, precisamente, la oportunidad.
Cuando el Cipriani esté operativo, cuando Aura esté habitado y cuando los terrenos del ex-Kennedy reciban sus primeros desarrollos privados, el valor del entorno habrá subido de forma sostenida e irreversible. A eso se suma el marco que ofrece Uruguay: incentivos fiscales para inversores extranjeros, seguridad jurídica, estabilidad institucional y un mercado inmobiliario dolarizado que históricamente ha protegido el patrimonio de quienes apostaron a tiempo.
Después de trece años en este mercado, pocas veces he visto una convergencia tan clara de factores: suelo liberado, proyectos ancla de primer nivel mundial y precios que todavía no reflejan lo que la zona está a punto de ser. En el Golf de Punta del Este, el momento de entrar es ahora. Y eso, en el mundo de las inversiones inmobiliarias, no es una frase hecha. Es un dato.
Ruta 10 km 160.
Complejo Palmas de La Barra local 02.
CP 20000. La Barra, Maldonado, Uruguay.
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